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La buena dirección frente a la mala dirección

La diferencia entre una buena dirección y una dirección pobre puede suponer la pérdida o el beneficio de toda una organización.

La planificación financiera es una parte vital de la dirección. Las buenas estimaciones financieras y la capacidad de dilucidar, sin una vasta contabilidad, cómo están las cosas en una organización es una capacidad vital para una buena dirección…

La esencia de una buena dirección es INTERESARSE en lo que sucede. El tipo orientado hacia el trabajador se interesa por el trabajador pero no por la organización.

Así que tenemos una extinción final del trabajador debido a la desaparición de la organización que ya no es capaz de emplear. La consecuencia es la depresión generalizada que apenas esta comenzado. La ayuda real para el trabajador es asegurarse también de que habrá trabajo para que él lo pueda hacer… El director «orientado hacia el trabajador» carece de perspicacia en la destreza necesaria para dirigir… La diferencia básica entre las organizaciones que funcionan y las que colapsan es sólo que alguien se interesa por lo que sucede a la organización misma. A una persona orientada hacia el trabajador le falta ver ambas partes. No puede ver que lo correcto en todas las exigencias incluye tener en cuenta los trabajadores y a la organización. Por lo tanto, está por debajo de la capacidad de determinar ambos lados de las cosas, y esto le hace ser un pésimo ejecutivo dado al «ellos y nosotros», actuando con favoritismos y siendo incapaz de ver ambos lados de la cuestión. Tales aptitudes son vitales en un ejecutivo; así que este no lo es. Un buen director se interesa por lo que sucede, lo que se gasta, qué prosperidad puede producirse, cómo se hace el trabajo, qué aspecto tiene el lugar, cómo le va al personal realmente. Está dedicado a poner la función en marcha y quita de en medio los obstáculos para el progreso de la organización (y el personal). Interesarse por lo que sucede o no interesarse por ello es la diferencia básica. Intere- sarse por otra cosa distinta mientras se trabaja es el distintivo del peón, no del ejecutivo. Así que, por favor, mantente alerta sobre estos puntos al dirigir juntas de planificación ejecutiva. Inevitablemente, el trabajo más duro es la planificación financiera. Pero en esta esfera es donde se pondrán de manifiesto los que son ejecutivos y los que son peones.

Observa, y cuando encuentres que tienes ahí a una persona orientada hacia el trabajador, date cuenta de que no tienes un ejecutivo. Consigue uno. Por lo tanto la mala dirección se puede detectar:

Puntos para detectar la mala dirección

  1. La proporción de deudas-efectivo será de deudas altas y efectivo reducido.
  2. Hay un esfuerzo para pedir prestado dinero en vez de ganarlo.
  3. Hay un esfuerzo tremendo por vender bienes en vez de ganar dinero.
  4. Hay más esfuerzo para recaudar deudas, sobre todo por parte de los superiores, en lugar de hacer un nuevo ingreso.
  5. Habrá un esfuerzo por ser mantenido.
  6. Habrá una afinidad reducida en la organización hacia la organización y su público.
  7. Habrá protesta y rechazo contra los esfuerzos para hacerse solventes.
  8. Habrá incumplimiento de las órdenes de la dirección superior. El remedio es:

A. Encuentra al ejecutivo superior más orientado hacia el trabajador y destitúyelo.
B. Encuentra a los ejecutivos y personal anti-organización y destitúyelos.
C. Pon en los puestos superiores a aquellos que más se interesen por lo que sucede a la organización.
D. Impón y lleva a cabo una planificación financiera y unas medidas financieras cuidadosas.
E. Destituye de los puestos ejecutivos a aquellos que pongan objeciones o no las cumplan (que pudieron pas- arse por alto en los puntos A y B).
F. Resucita las órdenes que se descuidaron y los programas principales y haz que se cumplan.
G. Se extremadamente cuidadoso de no nombrar, en el futuro, a gente a la que no le importe lo que suceda en la organización.

Si se quiere que la organización y su personal prosperen, se debe tomar con rapidez las medidas anteriores cuando la proporción de deudas y efectivo de una organización amenace su continuidad y los empleos del personal.

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